‘Súper niño’: El desafío climático que amenaza a Coahuila
Los ganaderos de Coahuila deberán mantenerse alerta ante un panorama que pondría a prueba su operación
Un panorama incierto se perfila para el campo de Coahuila con la presencia del fenómeno conocido como “Súper Niño”, que podría representar una temporada crítica para la ganadería.
Este fenómeno ya se ha presentado antes, en específico en 1997-1998 y 2015-2016 en sus periodos más recientes.
El “Súper Niño” es un término mediático que se ha dado al fenómeno conocido como “El Niño” que en realidad se clasifica en niveles desde bajo hasta muy fuerte.
El “Súper Niño” implicaría un aumento de hasta dos grados por encima de lo normal en las aguas del Océano Pacífico y por ser una extensión tan grande tiene la posibilidad de modificar la temperatura del planeta, provocando en el corto plazo lluvias torrenciales e inundaciones extremas, lo cual puede repercutir en periodos prolongados y drásticos de sequía.
De acuerdo con lo informado por el Centro de Predicción Climática de EU el pasado 17 de agosto, “El Niño” de este 2026 tiene un 69% de probabilidades de convertirse en el más fuerte desde el año 1950 durante los meses que van de octubre a diciembre, afectando la temporada de frentes fríos y la racha final de los huracanes.
CADA DIEZ AÑOS
Juana María Mendoza Hernández, directora del Departamento de Agrometeorología de la UAAAN, explica que este fenómeno no es nuevo y los registros más recientes indican que se presenta cada diez años en promedio.
Sin embargo es poco probable que las condiciones que se desaten este año con “El Niño” en su categoría “muy fuerte” sean similares a las de años anteriores.
Recuerda que en el invierno de 1997 y el 2015 hubo más días fríos, pero las temperaturas no fueron tan bajas. Es decir, periodos de 20 días de frío, pero con temperaturas promedio de -1 grado, lo cual representaba más humedad.
Aunque esas condiciones fueron alentadoras para el campo por la presencia de más humedad con mayores lluvias, los años siguientes, 1998 y 2016, registraron los niveles más calurosos de la historia reciente en algunas zonas del estado.
“Entre 2016 y 2026 ha habido otros ‘niños’, pero no tan intensos como el que se espera para este año”, afirma la especialista.
Una combinación aún más drástica sería la presencia de “La Niña”, pues esta variante provocaría aún menos lluvia y más calor.
EL IMPACTO NEGATIVO
En este sentido, la ganadería de Coahuila podría sufrir estragos de alto impacto para 2027 con la reducción de hatos ganaderos, escasez de agua al secarse presas, pozos o arroyos, además de la pérdida de pastizales que además pierden su calidad nutricional.
Ante estas disminuciones, los ganaderos se ven obligados a comprar suplementos alimenticios para mantener a sus animales, los cuales pierden peso y condición corporal, lo que a su vez repercute en una caída en la producción de carne.
Para evitar la muerte de animales por falta de comida, los productores se ven forzados a vender ganado a precios muy por debajo de su costo real.
Aunque este parece un panorama muy desalentador, en realidad para los ganaderos de Coahuila es un tema recurrente que no les resulta desconocido y que enfrentan desde hace décadas al conocer las condiciones semidesérticas del estado.
“Tenemos que reaccionar muy rápido al reducir el número del hato para aprovechar que esté en buenas condiciones y venderlo para no perder a la hora que entra la sequía por la reducción del peso”, indica Antonio Neira, productor de ganado Beefmaster en la Región Centro de Coahuila.
Otra solución ha sido criar ganado que se adapte a condiciones climáticas adversas, así como la implementación de la ganadería regenerativa que permite la conservación del suelo y producción de pastizales de mejor calidad.
Una desventaja para los productores es que muchos no están preparados para la “cosecha de agua” y durante la temporada de lluvia gran cantidad de este recurso se pierde, pero además genera erosión en la tierra.
Pero quizá uno de los impactos más importante repercute en el ánimo de los productores, pues más allá de las pérdidas económicas, tienen que sacrificar un legado familiar de décadas.
“El estado anímico de los productores en tiempo de seca es garrafal porque estás viendo que tus animales están sufriendo y están muriendo”, refiere Neira.
Por su parte, Francisco Martínez Leal, expresidente de la Asociación Ganadera Local de Saltillo, indica que en medio de todo este panorama lo más alarmante es la disminución en el nivel de los mantos acuíferos que no han podido recuperarse.
Aseguró que en Coahuila las lluvias se presentan en forma diferenciada entre cada región, por lo que a veces unas están más secas que otras.
Durante años, los ganaderos han aprendido a enfrentar las prolongadas sequías y una de sus principales estrategias es la producción de ganado que se adapta a esta condición.
Para el gremio, en este momento el tema que más les preocupa es la presencia del gusano barrenador, pues cualquier animal, no sólo el ganado bovino, está expuesto a la presencia de esta plaga.
La forma en que los productores reaccionen ante este panorama definirá si la presencia del “Súper Niño” será una crisis pasajera o si modificará en forma determinante al sector ganadero.