Aldo Garibay Olachea : Leyenda del lazo

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‘El Gigante de Caborca’ pasó de ser multicampeón del rodeo mexicano a un coach internacional que deja huella llevando a las nuevas generaciones de jinetes a la excelencia en la arena

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/ 11 julio 2026

Pocos atletas de élite pueden presumir la gloria de obtener 11 campeonatos nacionales y después convertirse en un puente que guía a las nuevas generaciones al triunfo y la excelencia.

Después de iniciar una titubeante carrera bajo la sombra de su hermano Sergio, pasar por una exitosa racha de 20 años de triunfos, hasta la etapa actual como reconocido coach de Team Roping, Aldo Garibay Olachea es un referente del rodeo en México, es “El Gigante de Caborca”.

Su nombre sigue resonando con respeto y autoridad tanto por los campeonatos obtenidos durante su carrera deportiva, como por el impulso que sus conocimientos ofrecen a las nuevas generaciones a través de sus clínicas conocidas como My Roping Coach.

“Hay una semilla puesta en cada uno de esos jóvenes para que de alguna manera tu legado siga por generaciones”, afirma sobre su nueva forma de trascender en el rodeo.

$!Aldo Garibay ha encontrado en la enseñanza una nueva forma de trascender dentro del rodeo.

Tras consolidarse como multicampeón del lazo, hoy en día destaca a nivel internacional como coach ecuestre que incluso incorpora a sus clases la tecnología.

Mediante el uso de drones, Aldo ofrece a sus alumnos una visión más clara de su desempeño en la arena desde el aire, para que así puedan visualizar sus fallas para poder mejorarlas.

LAS RAÍCES DEL GIGANTE

Originario de Caborca, Sonora, Aldo Garibay creció en el rancho familiar, donde las labores del campo eran un pasatiempo de niño que con el tiempo se convirtió en una historia de éxito en el manejo del caballo y la destreza para dominar el lazo.

$!Después de una destacada trayectoria competitiva, Aldo ha dedicado gran parte de su tiempo a impulsar el desarrollo de nuevos talentos.

“Independientemente de si yo iba a decidir hacer este deporte o no, primero aprendí por las mismas leyes del oficio”, relata.

Algunos años después inició su carrera al lado de su hermano Sergio en la disciplina de Lazo por pareja.

Hacer dupla con él era lo apropiado y a la vez atractivo, dos talentosos hermanos haciendo mancuerna en el ruedo. Sergio era el cabecero y Aldo el patero.

Sin embargo, las cosas no estaban funcionando. Sergio ganaba campeonato tras campeonato cuando participaba solo en competencias de Lazo de becerro, pero con Aldo no sucedía lo mismo.

$!Aldo con su hermano Sergio, durante una competencia en 2009.

Por ello Sergio tomó la decisión de separarse, mientras que Aldo tuvo que admitir que no estaba al nivel competitivo de su hermano y dejó de lazar por dos años.

“Yo le estaba estorbando poquito”, asume.

Aquella frustración, lejos de frenarlo, sembró la semilla de lo que años más tarde sería su mayor éxito.

“Lo que a veces parece tu peor maldición, puede ser tu mayor bendición”, asegura Aldo, quien indica que el proceso de madurez es diferente en cada competidor, por lo que hacer pareja con su hermano no era la mejor opción.

$!Aldo considera que su mayor satisfacción es ver crecer a sus alumnos. Aquí en una clínica reciente en Colombia.

ALDO MULTICAMPEÓN

Después de la fallida carrera con Sergio, Aldo dejó de lazar y esos dos años le sirvieron para darse cuenta de cuánto quería y disfrutaba su carrera.

“Entonces volví con una idea diferente, pasé de saber que seguro iba a fallar y perder, a estar seguro que iba a ganar.

Sí lo quiero hacer... y lo quiero hacer bien”, se decía al tomar la decisión de regresar al ruedo.

Para entonces había experiencia, buen caballo, compromiso y la decisión de hacerlo, afirma.

$!Como entrenador, comparte con sus pupilos las lecciones que aprendió enfrentando a los mejores competidores.

Así, durante cerca de 20 años Garibay se convirtió, para muchos expertos, en el mejor vaquero de lazo de todo México. Su primer título llegó en 1993 y el último en 2012.

Se coronó 11 veces campeón nacional en el rodeo mexicano y destacó como nunca en la disciplina de Lazo de becerro.

Cuatro de sus campeonatos fueron en Lazo de becerro, otros cuatro como Vaquero completo, dos en Lazo por parejas y uno en Achatada de novillo.

Uno de los triunfos más recordados de su carrera fue en su propia tierra durante el Rodeo Internacional Caborca 2010, donde ganó la hebilla de campeón, pero además marcó su propio récord personal con un tiempo de 8.6 segundos en Lazo de becerro.

A ENSEÑAR

Después del éxito en la arena, Aldo decidió dejar atrás las competencias para abrirse paso en el mundo de la enseñanza.

No en un aula, sino en el ruedo donde tantas veces entregó su talento al público y desde donde está formando nuevas generaciones de competidores de alto nivel.

Así nació “My Roping Coach”, un método técnico y mental que está cambiando los resultados de los más de 5 mil alumnos que ha asesorado en países como Costa Rica, Colombia, Ecuador, Panamá, República Dominicana, Puerto Rico, Canadá y Estados Unidos.

Este método combina información teórica con la práctica, además del uso de drones, que le permiten mostrar a sus alumnos los errores que cometen en la arena, y que al verlos ellos los puedan corregir.

Para Aldo, cuando un competidor tiene una mala racha en su carrera no es por falta de esfuerzo, sino del acompañamiento de un mentor que le vaya mostrando los pasos a seguir.

Por eso busca brindar a sus alumnos herramientas tanto estadísticas como en imágenes, y compararlas con las de competidores profesionales para que tengan claro en el punto que están.

“Entonces ya te pones a trabajar sabiendo que se va a notar ese cambio”, asegura sobre su método.

Afirma que el camino de la enseñanza ha implicado una nueva carrera para acumular información, visitar muchas arenas y asesorar a quienes busquen mejorar sus habilidades en el ruedo.

Este entrenamiento está certificado por la American Quarter Horse Association (AQHA) y se divide en dos vertientes: La monta y la mente.

La primera tiene que ver con hábitos y técnicas que se deben adquirir para mejorar la efectividad o la rapidez, mientras que la segunda se enfoca en desarrollar la capacidad mental para competir bajo presión.

Aldo indica que cada vez más competidores se interesan por tener un coach, pues sólo el año pasado impartió un promedio de 40 cursos, pero para este 2026 ya tenía en agenda esa misma cantidad sólo en el primer semestre.

Recuerda que cuando era competidor ya pensaba en iniciar carrera como coach, pero su bajo desempeño en el ruedo lo hacía sentir incapaz de enseñar a alguien más.

“La vocación de dar clases siempre la tuve, pero al no tener los resultados, pues careces de credenciales y credibilidad”.

Sin embargo actualmente, aunque ya está retirado de las arenas, está dispuesto a ayudar a las nuevas generaciones de jinetes a mejorar su desempeño.

“Me gusta saber que hay algo de mí que ahí sigue. Al ayudar a otros a desarrollar su potencial, curiosamente siento que también yo crezco”.

Su consejo para los competidores es que constantemente se estén preparando para dar el máximo, sin centrarse en una meta o resultado, sino en disfrutar el proceso de ser mejor cada día.

“Cuando te comprometes con algo todo se alinea hacia conseguirlo”, afirma.

El motivo de Aldo para continuar en esta carrera es trascender, para él esto no es un trabajo, es una actividad que disfruta al máximo buscando siempre la excelencia.

Todo ello de la mano de su familia, su esposa Gaby y su hija Allegra, quienes tienen actividades muy distintas a la suya, pero siempre están presentes para apoyarlo.

EL MENTOR QUE CAMBIÓ SU DESTINO

La historia de Aldo Garibay en el rodeo no puede contarse sin mencionar a un “tal” George Aros, cuatro veces clasificado para las Finales Nacionales de Rodeo y campeón NFR en 1981.

Lo que en los años 90 comenzó como una oportunidad para aprender de uno de los mejores en Tucson, Arizona, se convirtió en una relación que marcó su carrera y su vida.

“Hay una semilla puesta en cada uno de esos jóvenes para que de alguna manera tu legado siga por generaciones”

Aldo apenas tenía 13 años y acudió con Aros a su primera clínica durante una semana.

Junto a su hermano Sergio, Aldo encontró en George a un maestro dispuesto a compartir conocimientos, experiencia y una visión más amplia del deporte.

“George se ha vuelto como familia, ha venido algunas veces a México, ha sido siempre una bonita amistad con él”, asegura.

Aldo recuerda especialmente la confianza que George depositó en él cuando comenzaba a abrirse camino en los circuitos profesionales de EU. Su respaldo y sus consejos fueron determinantes. Más que un entrenador, se convirtió en una figura clave en su desarrollo personal y deportivo: “siempre pensé que tenía el mismo talento que Junior Nogueira cuando llegó aquí”, dijo Aros sobre Aldo.

CAMPEÓN DE CAMPEONES

Títulos más importantes en la carrera de Aldo Garibay:

1993 Campeón Patero

2000 Campeón Achatada de novillo

2003 Campeón Lazo de becerro

2004 Campeón Lazo de becerro y Vaquero completo

2005 Campeón patero

2006 Campeón Vaquero completo

2009 Campeón Vaquero completo

2010 Campeón Lazo de becerro

2012 Campeón Lazo de becerro y Vaquero completo

Nota: Campeonatos de la Federación Mexicana de Rodeo

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