Nuestros Expertos: Sunkáwakan, el perro sagrado

Historias
/ 12 julio 2026

Para los nativos norteamericanos la llegada del caballo significó un enorme cambio cultural

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Por: Alain Lewis. Investigador y escritor dedicado al estudio, la crianza y la preservación de caballos.

Sunkáwakan, también escrito Shunkáwakan en la lengua de los siuxes, quiere decir perro sagrado, su traducción exacta viene de sunka=perro y wakan=sagrado o misterioso.

Fue el nombre que usaron para llamar al caballo, porque al no haberlo conocido ya que se habían extinto en el continente, su idioma carecía de una palabra para nombrarlo.

Otros pueblos lo llamaban con variaciones parecidas: perro alce, perro grande o perro del cielo; en Mesoamérica lo nombraron Mazatl=venado.

Para los nativos norteamericanos la llegada de caballos significó un enorme cambio cultural: facilitó la caza del bisonte, el transporte, cambió su economía trayendo prosperidad, la dinámica de poder y la forma de hacer la guerra.

Los primeros caballos modernos en regresar a la América continental después de 10,000 años de ausencia, fueron los que venían en la armada de Hernán Cortés y que desembarcaron en Centla, Tabasco, hace 507 años, en los márgenes del río Grijalva, el 25 de marzo de 1519.

De estos 15, 16 o 17 caballos (según sea el momento de la cuenta, porque nació un potro durante el viaje en una de las naves, y el caballo zaino de Cortés murió al desembarcar en San Juan de Ulúa, Veracruz) ninguno llegó a reproducirse para formar el inicio de la cría de caballos en la Nueva España; eso sucedió con caballos traídos en múltiples importaciones sucesivas, a los cuales no les tomó mucho tiempo aumentar su número y esparcirse hacia el norte, llegando en el siglo XVI (años 1501-1600) a las tribus del norte, mucho antes de la colonización de sus tierras por los inmigrantes europeos, por lo que cuando los colonos exploraron esas tierras los nativos ya criaban y montaban caballos, los valoraban como animales sagrados y se habían convertido en unos de los mejores jinetes y guerreros de la historia.

La cultura del caballo en las planicies norteamericanas tuvo su auge a partir del año 1600 y duró hasta 1850-1880, cuando declinó de manera drástica, debido a las políticas de exterminio de los caballos de las tribus y del bisonte por parte del gobierno, destruyendo así su estructura cultural y modo de vida nómada, para confinarlos en reservaciones y tomar sus tierras.

Normalmente son los hombres quienes escriben la historia. Pero en el caso de las tribus norteamericanas fue el divino caballo, Sunkáwakan, el perro sagrado, quien lo hizo. Durante más de 300 años, desde que llegó a sus vidas sin siquiera tener un nombre para él, los pueblos aprendieron a amarlo y utilizarlo. Sobre su lomo construyeron una nueva cultura que marcó su identidad hasta la casi desaparición de su modo de vida.

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