Logra Eliud Aranda su última monta en la 8 Segundos
Rinden homenaje al joven jinete al recordarlo como un apasionado de su deporte y lo despiden como un grande del ruedo
El jinete Eliud Aranda pasó a la eternidad como un campeón, falleció de la única manera que le hubiera gustado: en el ruedo y justó ahí se despidió. En la Arena 8 Segundos se vivió su última monta.
De los cajones salió el toro Jicote con el equipo vaquero del jinete sobre su lomo, mientras en el público sus familiares y amigos lo despedían con porras, chiflidos y lanzando sombreros en señal de homenaje a su aplomo y valentía en el ruedo.
Por unos momentos la algarabía borró la tristeza de ver partir a un jinete tan joven, pero a la vez tan apasionado de este deporte.
Desde el miércoles se empezó a preparar su homenaje en la Arena 8 Segundos, sus amigos vaqueros del equipo Iron Cowboy Gym, encabezados por Alexis Aguirre, hicieron posible esta última monta y su despedida.
Erika Romero, madre de Eliud así como sus hermanos y demás familiares llegaron detrás de la carroza fúnebre, donde los restos de Eliud dieron la vuelta al ruedo.
Sus amigos vaqueros bajaron el féretro a la arena y se volcaron alrededor de él para despedirse del jinete que gracias a su temple, valentía y coraje en el ruedo será recordado por siempre.
La ocasión permitió que se despidieran de él, rezaron por su eterno descanso con la oración del vaquero, le lanzaron porras y coreaban su apodo “Burris”.
´ÉL YA CUMPLIÓ´
Previo al homenaje, se llevó a cabo la misa de cuerpo presente para despedir a Eliud y encomendarlo ante la presencia de Dios.
El sacerdote Eduardo Sosa ofició la celebración con los restos del jinete en la Capilla Renacimiento donde destacó que con la pasión que siempre demostró por el deporte del jineteo de toro, deja el testimonio de que hay que vivir siempre a plenitud.
“Debemos vivir la vida con ilusión, pasión y entrega como lo hizo Eliud no sólo en el ruedo, sino en la vida, por su valentía y su temple”, indicó.
”Esta fue la última monta de Eliud y ha cumplido, esta vez no se lleva un trofeo sino la vida eterna”, indicó el presbítero.
Después de la misa, Eliud fue llevado por última vez a su casa en la colonia Mirasierra. Sus vecinos ya lo esperaban, se despidieron de él en la calle.
Los rostros eran tristes, pero nadie falló a esta despedida en el lugar donde ya no regresará más, pero donde quedará siempre su recuerdo.