El mundo de la ganadería ya no es una cuestión de género, cada vez se suman más mujeres a este sector, que por años fue considerado exclusivo de varones a caballo que arreaban el ganado.
Tampoco es un tema de edad, lo que en realidad se requiere es la pasión y el coraje para trabajar la tierra y los animales con miras a redefinir el rumbo del sector.
Es así como Patricia Finan Acha ejerce ahora un liderazgo ganadero iniciado en el norte de Coahuila, en 1917, por su abuelo William Finan Muller, que después quedó en manos de su padre, William “Billy” Finan Thomson.
En 1972 este legado pasó a manos de Patti y su esposo, Rodolfo de los Santos, en lo que ahora es la Ganadería Cimarrón.
Tras el fallecimiento de su esposo, para Patti Finan inició un nuevo capítulo en la historia de la empresa, pues a pesar de la pérdida, junto con su familia lo ha convertido en una etapa de esperanza.
Con ella al frente de Ganadería Cimarrón, esta empresa es un referente para todas las mujeres, pero sobre todo para sus más cercanas: Carina, su hija, así como sus nietas Regina y Constanza.
Ellas serán también custodias de este legado ganadero cuyo principal desafío siempre es la ausencia de lluvia en la zona.
Para llegar al rancho hay que partir de Múzquiz y después empezar una travesía de 70 kilómetros en terracería.
En el trayecto confluyen los municipios de Ocampo, Múzquiz y San Buenaventura. Es este último al que pertenece Cimarrón, donde el futuro del campo tiene nombre de mujer.
Patti Finan y su familia reciben al equipo de RODEO CAPITAL, mientras el ganado pasta con la serenidad de quien pertenece a esta tierra extrema.
En esta propiedad se produce ganado de alta calidad, la raza Hereford es el sello de casa junto con el Brangus Rojo, ambos de registro, es decir, los mejores sementales y los mejores vientres para la mejora genética de la especie.
LIDERAZGO GANADERO
Patti Finan camina segura y confiada entre su ganado, conoce su calidad, admira su corpulencia así como la capacidad de adaptarse a los extremos climas del desierto.
Lleva de la mano a la pequeña Constanza para mezclarse con los animales en el corral, mientras Carina recorre a caballo una parte de esta tierra forjada a base de trabajo y resiliencia.
“Nunca lo dudé. Sabía que íbamos a tener que hacer ajustes, pero vamos para adelante con mucho más”, afirma sobre el reto de llevar la rienda de estas tierras que por décadas fueron administradas por los hombres de su familia.
Sin embargo, llevar esta encomienda no significa que los hombres han quedado fuera, más bien son el complemento perfecto que hace funcionar a esta maquinaria que cada día tiene el único objetivo de criar al mejor ganado de la región.
Actualmente Juan Carlos Cházaro, esposo de Carina, así como un equipo de cuatro trabajadores, son la fuerza masculina de este rudo trabajo en el cuidado del ganado.
“Todos buscamos seguir teniendo la calidad del ganado, siempre luchando y adquiriendo las victorias en cada paso que vamos dando”, señala.
La honestidad e integridad de estos caballeros, además de su arduo trabajo, contribuye a que la ganadería cumpla su objetivo de ofrecer a sus clientes la mejor calidad.
EL RESPALDO DE CARINA
Para tomar decisiones en Ganadería Cimarrón, Patti no está sola. Carina es su brazo derecho, de la mano asumen el reto. Su respaldo ha sido incondicional.
Al fallecer su padre, ella dejó su vida en la Ciudad de México, después de 20 años de radicar allá, y ahora acompaña a su madre en este viaje en el mundo de la ganadería.
“El reto es compartido. Tomamos decisiones en conjunto, entonces creo que se comparten también las pérdidas, los fracasos y las lecciones”, afirma Carina.
Este conocimiento también está fluyendo hasta las venas de Constanza y Regina, a quienes día con día inculca el amor y el conocimiento por la tierra y el ganado.
“Busco que mis hijas sepan de dónde viene un pedazo de carne, de dónde viene un huevo o una lechuga, que tengan el conocimiento del origen de las cosas”, señala.
SELLO DE CALIDAD
Desde su creación en 1972, Ganadería Cimarrón ha sido sinónimo de calidad y buena genética en sus ejemplares, además de su fertilidad y adaptación a ambientes extremos como la sequía.
Sumado a ello está el servicio y la asesoría que dan a sus clientes para el mejor manejo del ganado que se vende en el norte de Coahuila y Estados Unidos.
Sin saberlo, Patti aprendió todo esto desde su infancia en su natal Nueva Rosita, donde se enfrentó a vivir entre la escasez de la sequía, seguida de la abundancia que traen las lluvias.
Este conocimiento le ha permitido comprender el ciclo de la crianza de ganado y saber que siempre habrá mejores tiempos.
“El ganado con buena genética y selección puede estar en diferentes tipos de clima y aguanta mucho más, a diferencia de un ganado que no tiene selección”, explica.
Recordarse junto a su papá ordeñando vacas, montando a caballo, o verlo seleccionar toros y vacas, son escenas que ahora no sólo están en su memoria, sino en el conocimiento que se requiere para seguir criando ejemplares de alta calidad.
Juntas, Patti y Carina también han buscado darle al rancho un manejo holístico, que busca la armonía y sustentabilidad de la tierra, el ganado y el medio ambiente.
Esto se ha logrado con la implementación de hidroponia, así como el uso de paneles solares para la extracción de agua y reducir el impacto ambiental.
“Desde los 80 mi esposo fue precursor de las celdas solares, desde entonces nosotros ya tenemos, él fue a California a tomar cursos y también fue con un africano a aprender el manejo holístico de la tierra, para que sea más fecunda”.
NUTRIENTES PARA EL GANADO
Uno de los aprendizajes importantes de los últimos años ha sido cómo alimentar mejor al ganado en medio de la sequía que se prolonga por varios meses.
Contra esta adversidad en Ganadería Cimarrón implementaron la hidroponia, un método de cultivo que prescinde de la tierra y la sustituye con una solución enriquecida con nutrientes esenciales para las plantas, en este caso, el trigo.
“En los últimos años, la disponibilidad de agua ha cambiado, lo que nos llevó a buscar soluciones”, explica Carina.
En pocos días el germinado se ofrece a los animales para que, además de nutrirlos y mantenerlos en su peso, les brinde la sensación de alimento fresco.
También complementan su alimentación con sal de mar, minerales y melaza, esta última para favorecer su digestión.
Los animales no son de corral, sino de pastoreo libre, lo que les da la libertad de recorrer todo el rancho para alimentarse.
EL ORIGEN DE CIMARRÓN
El abuelo de Patti, William Finan Muller, llegó a Coahuila en 1917 para establecerse en los ranchos Valle Gorriona, San Patricio y Valle de Perú.
También tuvieron otras propiedades como La Concordia, Valle Colombia y Río Grande, hasta que al casarse, Patti heredó Los Aguajes, que después bautizaron como Cimarrón.
Patti no es el final de una era, sino un nueva forma de entender el campo. Su gestión al frente de Ganadería Cimarrón demuestra que esta labor no conoce de géneros y que retirarse no es la opción.
“Esto es un regalo, una oportunidad de estar haciendo juntos lo que nos gusta, con esperanza, todo esto nos nutre, sabemos que vamos bien y hay que seguir adelante”, expresa.
Ella marca un nuevo estándar de excelencia que las mujeres del sector ganadero esperaban y que será un ejemplo a seguir en este sector.
“Unidos los tres podemos abrir oportunidades para que otros vean que sí hay manera de emprender en la ganadería, y con organismos como Mugam (Mujeres Ganaderas de México), que se ha abierto a la mujer”, concluye.
EN LA HISTORIA DE LA AVIACIÓN
Un momento emblemático en la historia de estas tierras es cuando, en 1928, el piloto estadounidense Charles Lindbergh, que un año antes fue el primero en cruzar el océano Atlántico, aterrizó en esta zona de Coahuila.
El momento fue registrado en una fotografía donde, luego de participar en la cacería de un berrendo, lo subió a una de las alas del mítico Spirit of St. Louis, y regresó a una fiesta que le habían organizado en Múzquiz en honor a su hazaña aérea, tras la cual recorrió varias partes de Latinoamérica.