Javier Rivera: Plasmando historias en piel
Este multifacético ingeniero mantiene vivo el oficio de la talabartería desde su taller en Durango; piezas con su sello de calidad y originalidad han llegado a artistas, gobernadores y a la Presidenta
De manera detallada y minuciosa, sus manos le han dado forma a piezas artísticas que sus clientes podrían heredar hasta una tercera generación.
Sin saberlo, el gusto por la talabartería corría por sus venas. Este oficio ha sido sustento, pero también pasión. Así han transcurrido 42 años.
Desde su taller, en el estado de Durango, Javier Rivera elabora monturas o cintos, además de portafolios como los que están en manos de la Presidenta de México, Claudia Sheinbaum, o del cantante Pepe Aguilar.
El gobernador de su entidad natal, Esteban Villegas Villarreal y su esposa Marisol Rosso, también presumen piezas hechas por él.
Y así, personalidades de la política y el espectáculo, y por supuesto, los amantes del rodeo y la charrería, portan sus trabajos como un legado que perdurará por varias décadas.
La talabartería no sólo le ha dado a este ingeniero la satisfacción de imprimir su sello personal a cada pieza, también lo ha conectado con otros ambientes donde su trabajo es sinónimo de pasión y entrega.
Durante 15 años se dedicó a la fotografía captando imágenes de rodeo y charrería que dejaron una huella imborrable en las arenas y ruedos mexicanos.
Luego, en el rodeo, aprendió a conectar su voz con el público. Se convirtió en locutor y disfrutaba explicándole al público las diferentes suertes.
También le dio nombre preciso a una disciplina de rodeo, el lazo en falso, y ha acuñado frases que se escuchan en todas las arenas mientras los jinetes hacen “la danza de los ocho”.
APRENDIZ A LOS 17 AÑOS
Uno de los primeros oficios de Javier Rivera fue como voceador, tenía 17 años.
Estudiaba la preparatoria y a la vez consiguió empleo en la talabartería“El Bateo”, de don Francisco López, que aún existe y tiene 122 años de historia.
“Comencé prácticamente como un experimento”, recuerda. “Ahí fue mi primer contacto con la talabartería”.
Con el tiempo fue conociendo técnicas como pintar, pirograbar y después la más importante: cincelar.
“Ahí fue donde empecé a hacer negocio con la talabartería”, afirma.
Aprendió también a usar el cuero en sus diferentes presentaciones: piel, carnazas, vaqueta, silleros o piel látigo.
También conoció cómo trabajar la piel de cerdo, cabra, bovinos, incluso pieles exóticas como avestruz y cocodrilo, que son las especies permitidas para hacer estos trabajos.
VARIEDAD E INNOVACIÓN
Javier comenta para RODEO CAPITAL que lo más difícil de hacer un nuevo producto es el diseño, pues implica una negociación con el cliente en la que está de por medio su gusto personal, pero también la propuesta del experto.
Agrega que esta mediación lleva una intención implícita: ser innovadores en los productos y que se conviertan en piezas únicas.
Cinturones, portafolios, monturas y retratos en alto relieve son los principales productos que salen de su taller.
“Tengo clientes muy especiales que piden cosas muy especiales, por lo que tratamos de ser originales”.
Javier considera que ese sello personal que imprime a cada trabajo es resultado de su habilidad para diseñar, dibujar, crear y aprovechar el ojo clínico que obtuvo por haber sido fotógrafo.
Hace unas semanas experimentó uno de los mayores desafíos al hacer una pieza. Era la réplica de una montura de finales del siglo 19. Tardó un mes y medio en fabricarla, pues fue necesario revivir técnicas en desuso y mandar a hacer herramientas que ya no existen, pero que eran necesarias para el trabajo.
Esta pieza se hizo para el gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo Cardona, dueño del equipo de charrería RG2.
EL PORTAFOLIO DE CLAUDIA
Apenas en septiembre de 2025, la presidenta Claudia Sheinbaum visitó Durango. La Unión de Ganaderos del Estado quería hacerle un regalo especial, y pensaron en Javier.
La instrucción fue: “Queremos a todo México en un solo dibujo”.
La indicación por sí sola era ya un desafío. Para lograr este diseño fue necesario remontarse a las monografías escolares y de ahí inspirar el grabado de la pieza.
El resultado fue un mapa del país en el que se plasmó la cultura indígena actual y antigua, acompañada de mazorcas, maíces de colores y alcatraces.
“Desde Baja California hasta Yucatán, tratamos de hacer algo interesante, quedó muy bonito y la Presidenta lo agradeció bastante”, afirma.
Otro trabajo para personalidades famosas fue el de Pepe Aguilar. El intérprete zacatecano tiene un portafolio en el que están plasmados fragmentos de las películas de sus papás, don Antonio Aguilar y Flor Silvestre.
Marisol Rosso, la primera dama de Durango, “posee una joya”, indica Javier. A ella le diseñaron un portafolio en el que están plasmados lugares turísticos e históricos de Durango.
“Los portafolios han sido un sello del trabajo que hacemos, nos da muchísima libertad y me encanta hacerlos”, relata.
CALIDAD PERDURABLE
La originalidad es un reto en cada trabajo. Javier tiene claro que este oficio no obedece a un interés comercial ni centra su importancia en la persona que lo va a tener consigo.
De la mano está la calidad y resistencia de los materiales que pueden perdurar por varias generaciones.
Los trabajos de Javier no sólo se venden a lo largo y ancho de México, su mercado llega a Estados Unidos e incluso a países como Ucrania, Austria o España.
LAS IMÁGENES Y LA VOZ
El oficio de talabartero llevó a Javier a incursionar en actividades ligadas estrechamente a sus piezas de vaqueta.
Cuando estaba en preparatoria empezó con la talabartería, pero durante la carrera de agronomía conoció el rodeo y ahí empezó la carrera como fotógrafo.
La charrería y el rodeo fueron durante 15 años inspiración de imágenes y de ahí siguió la locución.
El primer evento que narró fue un rodeo organizado por una iglesia, en 1988; después recorrió todas las arenas del país y las empresas de rodeo siempre tenían trabajo para él.
“Cuando agarro el micrófono me transformo. Pero cuando se termina el rodeo, apago el micrófono y me regreso a mi mundo aquí en mi taller”, relata.
‘LA DANZA DE LOS OCHO’
Javier Rivera se volvió un referente del rodeo al hacer dos aportaciones importantes.
Una de ellas es haber “bautizado” la disciplina Lazo en falso. La otra fue popularizar la frase “la danza de los ocho”, que se refiere al desafío entre toro y jinete para lograr una monta válida.
“Es una frase que dije por primera vez en el rodeo, se volvió popular y ahora la usan los demás”, relata.
La experiencia de combinar todas estas actividades ha sido para Javier “un viaje maravilloso”, un estilo que no se tiene que firmar para que alguien sepa que él lo hizo, pero sobre todo que perdura en el tiempo.
HECHO CON PASIÓN
Algunas personalidades que cuentan con trabajos de Javier Rivera:
-La presidenta Claudia Sheinbaum (portafolio)
-El cantante Pepe Aguilar (portafolio)
-Marisol Rosso, primera dama de Durango (portafolio)
-Esteban Villegas, gobernador de Durango (silla de montar)
-Ricardo Gallardo, gobernador de SLP (silla de montar)