Doma de bovinos para exposición: Formando campeones

Historias
/ 2 mayo 2026

Desde hace 15 años el agrónomo Armando Flores se dedica a la preparación de animales para su participación en concursos de alta gama

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Exhibir o poner en concurso a un bovino que puede pesar hasta una tonelada no es tarea fácil, el proceso comienza meses antes del certamen y detrás de un animal ganador hay todo un trabajo silencioso de preparación.

El animal debe aprender que el manejador es su líder, no su amenaza, y lograrlo requiere paciencia, técnica, trabajo y algo que parecería imposible: ganar la confianza del ejemplar.

Desde antes de egresar de la carrera como Ingeniero Agrónomo Zootecnista, Armando Flores Valdez se ha dedicado a desarrollar la técnica de doma, manejo y presentación de bovinos, que se utiliza esencialmente para que los ejemplares participen en concursos como Becerro Gordo o Novillo Gordo.

Para ello, se tienen que mostrar ante un juez que evalúa aspectos como la calidad de su carne, su nivel de grasa, conformación muscular, estructura, calidad de la piel y pelo, así como su presentación y manejo.

Todos estos son aspectos que tanto el ganadero como el amansador deben considerar para presentar a su ejemplar en las mejores condiciones y que así se coronen como una ganadería de altos estándares de calidad.

$!Bajo la mirada del manejador, el ejemplar aprende a confiar: primer paso para formar un campeón en pista.

RESPETO ANIMAL

Para poner en práctica esta técnica, Armando Flores ha tenido que sustituir la vara de castigo por el uso de banderas, sogas, masajes, gamarras y otras herramientas que eviten, ante todo, que el animal se estrese, pues esta condición le hace perder peso.

“Es una técnica para trabajar con los bovinos de manera efectiva y respetuosa. Todo esto va relacionado con el bienestar animal”, afirma.

Para su presentación en pista los jueces piden que los animales sean mansos para que se dejen tocar y así checar la cantidad de grasa que tienen, apreciar su composición física además de evitar accidentes en el contacto con otros ejemplares.

“Este enfoque nos permite establecer una relación sólida con el bovino para asegurar su desarrollo armonioso y exitoso en el proceso de amanse”, agrega.

$!El entrenamiento del bovino puede llevar hasta seis días y de ahí a competir para ser el mejor ejemplar.

EL ENTRENAMIENTO

Una de las primeras estrategias para amansar a estos animales es poderlos arrear y para ello se utilizan banderas de color blanco de uno o dos metros de longitud dependiendo si están en un área abierta o cerrada, y se busca que con el ondeo aprendan hacia dónde dirigirse.

Empezando de cero, el entrenamiento de los bovinos se realiza en sólo cinco días durante seis horas diarias, considerando tiempo de comida y descanso para los animales.

El primer día el amansador debe empezar a acortar la zona de fuga, es decir, que el animal vaya acostumbrándose a la cercanía del humano.

Para ello se le lanza en repetidas ocasiones una soga a las extremidades, pero sin tocarlo. Esto lo hará sentirse seguro, además de evitar que patee, embista o ataque.

“Hay que acostumbrar al animal a nosotros, que nos tenga confianza como si fuéramos parte de la manada”, indica.

$!La presencia y calidad del animal es la carta de presentación del rancho.

Después se sigue aventando la soga por todo el cuerpo incluyendo la cabeza para eliminar “traumas” que pudieran tener por manejo brusco durante procesos de vacunación, desparasitación, herrajes o aretado.

El segundo día continúan las lazadas con la soga, pero ahora se incluye una especie de masaje para que el animal siga tomando confianza y perciba que no se le hará daño.

Al día siguiente se usa una vara a la que se le amarra un costal en un extremo, algo parecido a un cotonete, para masajear o “acariciar” la panza, el lomo, el dorso, la cabeza y así lograr más contacto con el animal.

Después viene la parte en que hay que enseñarle a desplazarse y para ello se le coloca una gamarra, que es un mecate que se le pone entre la cabeza y el hocico para poderlo dirigir.

La parte final consiste en enseñar al animal a pararse bien, las patas delanteras deben estar rectas y las de atrás deben estar una adelante y otra atrás.

“Tú lo vas parando para que cada animal explote todo el potencial que tiene”, asegura.

$!Cada postura cuenta: así se moldea un bovino para destacar ante el juez y conquistar la pista.

PRESTIGIO

Los beneficios de la doma racional incluyen tanto al animal como a su propietario, y por supuesto a quien lo prepara para las competencias.

La presencia y calidad del animal es la carta de presentación del rancho, su adecuado manejo repercute en una mejor rentabilidad, prestigio y ganancias.

Así, cuando el juez señala al ejemplar ganador, el aplauso se lo lleva el animal, pero el éxito pertenece a todos aquellos que se involucraron en su doma.

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