David Ríos Ávalos: Arte y pasión por los caballos

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/ 5 enero 2026

Con el acero negro como su aliado, este escultor lagunero busca que sus obras sean recordadas por su fuerza, belleza y sensibilidad

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Una cabeza de venado, la red social Instagram y un empresario de Guadalajara, fueron los elementos con los que David Ríos Ávalos inició su carrera como escultor.

Después vinieron los caballos. Cada uno muy diferente al otro en la posición o el detalle de sus rasgos, pero todos hechos con la misma pasión y con el deseo de que reflejen la personalidad de sus dueños así como de su autor.

Cada pieza es un reto, un trabajo minucioso que lleva meses, pero que en cada milímetro lleva consigo la intención de que sea perfecta e impecable.

Desde niño, David tuvo un gusto especial por las artes y sin saberlo desarrolló su faceta artística con sus juegos favoritos como dibujar, hacer figuras con plastilina o con legos, pero al llegar a la edad adulta vino el momento de elegir una carrera profesional.

“Lo que yo hacía para pasar el tiempo era jugar con monos de plastilina, con legos o lo que tuviera en la mano, y esa era mi manera de divertirme, de explorar, jugar y crear cosas nuevas”, recuerda.

$!Desde su taller en la Región Laguna, David proyecta su arte hacia todo México y el mundo.

La elección fue correcta: arquitectura sería la profesión que de la mano con su habilidad en las artes le permitiría posteriormente desarrollar estas obras monumentales, pues además aprendió a utilizar herramientas y materiales que ahora son elementales para hacer sus obras.

“Estudiar arquitectura me permitió crear estas obras monumentales y darles un toque más profesional, poder ampliarlas y utilizar materiales más duraderos y fuertes”, afirma.

David es originario de Gómez Palacio, estudió en la Facultad de Ingeniería, Ciencias y Arquitectura (FICA) de la Universidad Juárez del Estado de Durango (UJED), y desde La Laguna ha enviado su obra a entidades como Chihuahua, Ciudad de México, Hidalgo, Sonora, Jalisco y Nuevo León. Sus clientes son gente de palabra y para él con eso basta, pues además aprecia la confianza que cada uno le brinda para realizar una escultura.

LA PRIMERA OBRA

Con cero pesos en los bolsillos pero un inmenso deseo de hacer obras que se pudieran recordar por siempre, David realizó un venado, su primer trabajo, sólo por gusto y a la vez con el propósito de dar a conocer al mundo su pasión y su talento.

Cuando posteó la foto en Instagram, a un empresario jalisciense le gustó y lo contactó para que le hiciera unas catrinas para un museo personal, pero una vez que se las entregó, le ofreció también el venado.

De buena fe y sin pedir factura ni nada más, el empresario pagó 35 mil pesos por la obra, y ese recurso le dio a David el impulso para invertir en otros proyectos.

$!Esta obra marcó el inicio de un sueño que hoy llega a piezas monumentales.

DE LA LAGUNA HASTA MEDIO ORIENTE

Así empezó el interés por hacer esculturas de caballos, porque le parece un animal muy fascinante, y justo con estos ejemplares es donde más éxito ha encontrado.

Del primer caballo hizo sólo un busto, pues le dio a su mamá todos sus ahorros ya que ella requirió una cirugía, así que sólo alcanzó para hacer una parte del animal.

Sin imaginarlo, esa pieza fue vendida en medio oriente, en Bahréin, justo en la colindancia con Dubai. Un amigo de David tuvo un viaje a aquellas latitudes y el caballo se quedó en un museo.

Es el lugar más lejano del mundo donde los caballos de David han “galopado”.

Después se asoció con otra persona para hacer tres caballos más, y con sus ganancias empezó a comprar herramientas y equipo para continuar trabajando.

$!Las esculturas de Ríos han viajado más lejos de lo que él imaginó, como esta pieza que se exhibe en Medio Oriente.

LOS GRANDES CLIENTES

La proyección de las redes sociales siguió siendo clave en la carrera de David, ya que por ese medio lo contactó el empresario Julio Trejo, del estado de Hidalgo, para que hiciera otro caballo e incluso acudió a su casa para estar presente en la instalación.

Después lo recomendó a Héctor Maldonado, de la Ciudad de México, y este a su vez a José Ortiz, de Chihuahua.

“Me han conocido por un post en Instagram y me han dado la confianza, eso es algo que aprecio mucho y toda mi vida les tendré un respeto y un cariño por apreciar lo que hago”, afirma.

ARTE EN NEGRO

La técnica de sus obras es de corte diamante o poligonal en acero negro, también conocido como acero al carbón, el grosor varía de calibre dependiendo de las partes de la escultura donde se requiera dar más firmeza o detalles más minuciosos.

Y es precisamente ahí, en los pequeños detalles de las esculturas es donde David imprime su sello personal, a la vez que trata de plasmar la personalidad de aquellos clientes que han depositado su confianza en él.

“Trato de sacar los rasgos más importantes de la pieza y siento que es algo que caracteriza mucho a mi obra. Busco que tenga mucha mucha expresión, mucha fluidez.

“Mis esculturas son fuertes, los caballos están en poses heroicas porque eso es lo que quiero que representen, mi fuerza, mi dominancia y la de estas personas que están en la cima de su carrera o de su industria”, afirma.

Cada una de estas piezas tarda de tres a cinco meses en estar terminada, los detalles en los ojos, boca, cola, crin, músculos, son pulidos con extremo cuidado para darle un realismo único. El tiempo invertido vale la pena, aunque a veces implique una pequeña pérdida económica.

“No me importa si en el camino pierdo dinero, prefiero ganarle un poquito menos, pero quiero que la pieza quede perfecta, impecable”.

$!El trabajo es minucioso y cada pieza lleva meses.

FUERZA FÍSICA Y MENTAL

La parte más complicada de cada escultura es el armado y pulido, pues estos últimos toques que le dan ese aspecto fino y delicado requieren mucho esfuerzo físico para que se vea como una sola pieza.

Pero también está el trabajo mental que implica la parte del diseño de la pieza, pues es un trabajo minucioso que aunque se hace por computadora requiere movimientos milimétricos que den precisión.

“Es complicado porque siempre trato de que sea lo más natural, lo más estilizado posible. Trato de resaltar los rasgos más importantes y todo eso no es complicado, pero es tardado”.

Además del venado y los caballos, David ha realizado figuras de otros animales como gallos y la cabeza de un toro.

También tiene en proceso un lobo, un tigre y un leopardo que aún no tienen dueño, pero de ellos prefiere no dar detalles porque tienen características únicas que nadie ha hecho y busca evitar el plagio.

Pero además, David buscará que estas figuras tengan otro distintivo especial: el acero inoxidable, pues este material brilla mucho, no se opaca y aunque es más caro, sabe que una vez que invierta el tiempo y dinero necesario en ello, los clientes van a sobrar.

“A mí me gustaría dejar huella en el mundo, crear otra maravilla del mundo, algo que se pudiera recordar por siempre. Algo monumental e imponente”, concluye.

Búscalo en redes sociales:

Instagram: @david_roals

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